domingo, 19 de julio de 2020

Preludio


Te encontré.
En un día parecido a un sueño.
Momento exacto se detuvo el tiempo.
Una extraña sensación navegó los mares de la piel.
Saltó la sangre en el vientre dormida.
Se alegró el alma al ver tu ser.
En tus ojos el afán olvidó la prisa.
El aire dejó de importar.
Instante eterno que todo cambia.
En un abrazo se reconocieron nuestros cuerpos.
Y tuvo memoria del dolor la carne,
Cuando al separarnos nos sentimos incompletos.
Extraña felicidad ésta,
Que hace volar el pensamiento,
A lugares mágicos y eternos.
En un sueño parecido a un día te encontré,
Me robaste el alma con un beso.
Sacaste al sol mis huesos.
Mi cabeza recosté al filo de la Luna.
Una noche dibujando mares de espumas,  
Fue tu piel el lienzo de mis manos,
Encontré el cauce de tus ríos ocultos,
Y el manantial que brota en lo alto.
Despertar fue querer seguir soñando.
Ni la mañana pudo separarnos.
Afuera el mundo perdió sentido.
Te encontré en un día,
Te encontré en un sueño, 
No lo se. 
Pero perderte es ahora imposible.
Puede que los días fueran parte de algún sueño.
Pero los sueños son hijos del pensamiento.
Tu cuerpo es ya uno con el mío.
Lo sé.
Tengo una mitad que sangra.
Un corazón que siente por el tuyo.
El dolor que deja estar separados,
Es un grito mudo que teme ser escuchado.
Nadie puede impedir a la lluvia encontrar la tierra.
Ni hay quien profese un final para los sueños.
Esos, donde existen los días contigo,
Abrazados.
Viendo extasiados un mar teñido de amor.
Donde nuestro sentimiento vive por siempre.
Preludio te has convertido en eterno.

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